Deshidratar fruta en casa

Pubicado el : 02/03/2021 17:04:58
Categorias : Recomendaciones nutricionales

Las frutas deshidratadas pueden convertirse en golosinas o snacks saludables para niños y adultos, ya que no solo podemos degustarlas solas, sino también acompañadas con cereales, granolas, smoothies, barras energéticas, postres y ensaladas. Además, también sirven para graduar la acidez de las salsas para pastas y carnes, así como para reemplazar el azúcar refinado en otras recetas.

Por otra parte, las frutas deshidratadas resultan excelentes reservas alimenticias para consumirlas en campamentos, excursiones, actividades deportivas, el cine o situaciones de contingencia. Así como para meriendas, tentempiés, entre comidas o cuando se te antoje.

¿Que fruta puedo utilizar?

Básicamente se pueden deshidratar todos los alimentos que posean un alto porcentaje de agua. Tanto dentro de las frutas como de las verduras, puedes elegir casi cualquier variedad: plátano, piña, manzana, melocotón, calabacín, zanahoria, remolacha, tomate, berenjena...

2 FORMAS DE DESHIDRATAR LA FRUTA:

EN EL HORNO:

Secar fruta en el horno resulta una opción fácil, higiénica y accesible para todos. El único problema de este método, consiste en que no todos los hornos caseros manejan bajas temperaturas (requisito esencial para secar alimentos). De cualquier manera, si sigues los siguientes trucos, podrás descubrir cómo deshidratar frutas en casa y conseguir resultados efectivos:

  1. Enciende el horno a una temperatura de 40-47 °C. Resulta útil que conozcas de antemano cómo se comporta tu horno, ya que ningún horno doméstico es igual a otro. Apaga el horno cuando se aproxime a los 47 ºC. Las temperaturas que oscilan los 55-70 ºC destruyen los nutrientes.
  2. Emplea un termómetro. Es la mejor forma de controlar la temperatura en un horno casero. Solo necesitas colocar el termostato al mínimo y, una vez que alcance los 45 ºC, mete la bandeja de fruta que quieras deshidratar.
  3. Deja la puerta del horno entreabierta. La apertura debe ser de entre 5 a 10 cm, así permites que salga la humedad y controlas la temperatura.
  4. Si el horno tiene ventilador, úsalo. Así, la corriente de aire constante secará más rápido las rodajas finas y las frutas pequeñas.
  5. Coloca un ventilador delante del horno. Favorecerás la salida del aire caliente (este paso es opcional).
  6. Dale vuelta a las piezas de fruta cada 20 o 30 minutos para asegurar un secado uniforme. Utiliza una pinza de cocina.
  7. Si la fruta se ve seca, ya está lista. El tiempo total de deshidratación de las piezas depende de varios factores: la cantidad de agua que contiene la fruta, tamaño de la rodaja, la temperatura del horno y el nivel de humedad del aire. Sin embargo, de forma referencial, puede calcularse un promedio de 2-4 horas o hasta que se vean secas.

Una vez las tengas listas podrás disfrutar de unas ricas chips de frutas deshidratadas.

EN EL MICROONDAS:

Si te urge deshidratar mucha fruta, este método te encantará, ya que te ahorra mucho tiempo. Sí, el microondas te ofrece un resultado casi inmediato pero debes vigilar el secado, si no puede quemarse la fruta. Dicho esto, simplemente sigue los siguientes pasos:

  1. Selecciona fruta de calidad. Fresca, en el punto ideal de maduración y sin maltratos evidentes.
  2. Lávala y sécala muy bien (puedes usar papel de cocina, del tipo absorbente).
  3. Córtala en rodajas delgadas. Elige un solo tipo de fruta por cada tanda de secado.
  4. Coloca las rodajas de fruta encima de un plato apto para microondas (o encima del mismo plato giratorio de vidrio del microondas). Distribúyelas sin amontonarlas.
  5. Programa el microondas aproximadamente a 30 o 45 minutos (el tiempo depende de la fruta, la humedad y el tamaño). Selecciona la función de descongelado, para evitar que se queme.
  6. Guarda la fruta deshidratada en un frasco de vidrio o envásala al vacío.

El resultado de la deshidratación de verduras y frutas es un snack estupendo, con un sabor más concentrado y una textura crujiente, que te recomendamos hacer en casa porque te ahorrarás un dinerito y, además, podrás aprovechar el excedente de producto que tengas en la despensa.

Como aperitivo es perfecto, pero las aplicaciones son inmensas y las puedes incorporar en ensaladas, cremas o purés, sopas, guarnición de aves, carnes o pescados, postres, bebidas...

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